
La sopa de cebolla es un plato que tiene sus raíces en la tradición popular francesa. Nacida como un alimento simple y nutritivo, la soupe à l'oignon se ha convertido en símbolo de la cocina rústica francesa, amada por su sabor rico y envolvente. La leyenda cuenta que esta sopa se hizo popular entre los mercaderes que frecuentaban el mercado de Les Halles en París en el siglo XVIII, porque se consideraba un plato capaz de calentar y devolver energía después de una larga jornada de trabajo. Otra historia curiosa está relacionada con el Rey Luis XV: se dice que, encontrándose una noche en un refugio de caza sin nada para comer, preparó una sopa sencilla usando solo cebollas, mantequilla y champán, que eran los únicos ingredientes disponibles. Con el paso del tiempo, la sopa de cebolla ha evolucionado, convirtiéndose en un plato refinado gracias a la adición de ingredientes como el caldo y el queso gratinado, que han realzado su sabor y textura.
Ingredientes para 4 personas
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Cómo se hace la sopa de cebolla
- Pele las cebollas y córtelas en rodajas finas. En una olla grande, caliente la mantequilla junto con el aceite de oliva virgen extra. Añada las cebollas cortadas y cocínelas a fuego medio-bajo durante unos 20-25 minutos, removiendo frecuentemente hasta que estén suaves y ligeramente caramelizadas.
- Agregue una cucharadita de azúcar a las cebollas para favorecer la caramelización y continúe cocinando por otros 5 minutos, hasta que adquieran un color dorado intenso.
- Espolvoree las cebollas con la harina, mezclando bien para evitar la formación de grumos. Vierta el vino blanco y deje evaporar durante unos minutos, hasta que el alcohol se haya disipado.
- Vierta el caldo caliente en la olla, ajuste de sal y pimienta, añada nuez moscada molida, la hoja de laurel y la ramita de tomillo para dar mayor profundidad al sabor, y deje cocinar a fuego lento durante unos 30 minutos, removiendo de vez en cuando.
- Mientras tanto, tueste las rebanadas de pan en el horno hasta que estén crujientes. Si desea, puede frotar las rebanadas con un diente de ajo para añadir un toque aromático.
- Sirva la sopa de cebolla en cazuelas o cuencos resistentes al calor. Coloque dos rebanadas de pan tostado sobre cada porción y espolvoree abundantemente con el queso rallado.
- Ponga las cazuelas bajo el grill del horno durante unos minutos, hasta que el queso rallado se derrita y forme una costra dorada y crujiente.

La sopa de cebolla es un plato versátil y perfecto para las noches de invierno, cuando se desea algo caliente y reconfortante. Para una versión más rústica, puede usar una mezcla de cebollas doradas, rojas y blancas, que añadirán complejidad al sabor. Si prefiere una sopa más cremosa, puede triturar una parte de la mezcla antes de añadir el pan y el queso.